domingo, 3 de agosto de 2014

LO QUE PUEDE HACER UN CIUDADREALEÑO EN CHINA

Shenzhen es una de las 15 ciudades-subprovincia de la República Popular China, un unidad administrativa especial que da a esta ciudad el rango de autogobierno de una provincia. Tiene 10 millones de habitantes en un área de 1.900 kilómetros cuadrados, lo que viene a ser el mismo tamaño que la provincia de Guipúzcoa. Hogar de la Bolsa de Shenzhen, la tercera de China en importancia tras la de Shanghai y Hong Kong, posee igualmente el tercer puerto de mercancías del país. Tan importante ciudad es denominada la ‘Silicon Valley china’, por su alta concentración de empresas punteras en tecnología e informática.
En esta urbe se erige el Hotel St. Regis de Shenzhen, un lujoso centro de cinco estrellas propiedad de la franquicia St. Regis, que presume de ser la única marca de hoteles del mundo que incluye, como servicio de todas sus habitaciones, un mayordomo que sirve al huésped en todas sus necesidades. A su vez, St. Regis pertenece al holding Starwood Hotels, propietario de cadenas de hoteles tan célebres como Sheraton, Westin o The Luxury Collection.
En este hotel pasó un par de días el ciudadrealeño Jesús Molina. Este joven, licenciado en Ingeniería Eléctrica por la Politécnica de Barcelona y doctorado en la universidad de Maryland trabaja de consultor independiente en San Francisco, en Estados Unidos. Su función es sencilla: ser un ‘hacker’ con ética, o como se conoce en el mundillo, un white hat (sombrero blanco), porque su función no es destruir y crear problemas, sino ‘colarse’ en sistemas de software de diversas instituciones y tratar de quebrar sus defensas, dejando así a la luz sus carencias y ayudando a mejorar su seguridad.
La sorpresa viene cuando, estando hospedado en dicho hotel, Molina intentó entrar en su sistema de domótica y comprobó la facilidad con la que pudo acceder a su sistema de control remoto. «Es un sistema con fallos de seguridad que permite a una persona cualquiera -incluso lejos del recinto- levantar todas las ventanas del hotel a la vez, o subir la temperatura por la noche de todas las habitaciones». Él mismo ‘jugueteó’ un poco con distintas habitaciones, realizando cambios poco perceptibles para no llamar la atención, dado que se hallaba «en un país como China» que, precisamente tanta atención y medios proporciona al tema de la ciberseguridad, máxime cuando el Gobierno comunista censura el acceso por internet a páginas como Facebook, Twitter o Google

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