sábado, 2 de agosto de 2014

La Guardia Civil saca de la carretera a 27 conductores ebrios y drogados

Conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas y dar positivo en un control de la Guardia Civil acarrea una multa y la pérdida de puntos del carné. Ciertamente, no es un trago agradable, pero es mucho menos amargo que verse involucrado en un accidente en el que la compañía de seguros intentará lavarse las manos y en el que pueden producirse daños personales irreparables con cuyo peso el conductor ebrio o drogado deberá cargar el resto de su vida.
Eso lo sabe muy bien el jefe del Subsector de Tráfico de Ciudad Real, el capitán Pedro Puerta, que ayer estuvo al frente de un dispositivo establecido con motivo de La Pandorga en todas las salidas de Ciudad Real, incidiendo en la vigilancia de los recorridos que se realizan de la capital a las poblaciones próximas para evitar accidentes que se pueden producir en estos desplazamientos en los que están presentes la ingesta de alcohol y drogas.
 La Tribuna se tropezó de forma casual con este control que comenzó a las seis y media de la mañana y finalizó a las diez, con 570 pruebas realizadas que arrojaron un resultado de 22 conductores sancionados por dar positivo en alcohol y dos diligencias incoadas por delito contra la seguridad vial, es decir por rebasar la tasa de 0,65 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.
Uno de estos conductores, un varón de 44 años, quintuplicó la tasa de alcohol. El otro, de 25 años, dio tres veces más de la tasa permitida. Los dos venían de la Pandorga y los dos se van a tener que sentar en el banquillo acusados de un delito contra la seguridad vial castigado con penas de tres a seis meses de cárcel o multa de seis a doce meses o trabajo en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días, además de la privación del derecho a conducir un vehículo a motor por espacio de entre uno y cuatro años, según indicaron los agentes.
En cuanto a las pruebas de drogas, la Guardia Civil de Tráfico realizó diez con un resultado de tres positivos. El 'drogotest' consiste en tomar una muestra de saliva de la persona y depositarla en un aparato que detecta en cinco minutos, el consumo de cinco de las drogas más comunes o de mayor consumición, entre ellas, las anfetaminas, el cannabis y la cocaína. «En caso de dar positivo se hace una segunda toma de saliva y se envía al laboratorio con todas las garantías, sin que se rompa la cadena de custodia», explica uno de los veteranos agentes que realizó estas pruebas, quien apuntó que la multa por conducir bajo la influencia de las drogas es de 1.000 euros y la retirada de seis puntos del carné.

La anécdota. Uno de los conductores que dio positivo aseguró a los agentes que él nunca toma drogas y cuando el guardia le dijo que había dado positivo en cocaína y metaanfetamina, speed, le espetó: «Todo esto cuenta el aparato, sí que sabe».
Otro de los varones fue 'cazado' en el control establecido en el kilómetro 4,500 de la CM-4127, la rotonda de Miguelturra, sobre la autovía. En este caso sí admitió que había dado unas caladas a un porro; dio positivo en cannabis.
Las caras de los jóvenes pillados con una copa de más evidenciaba que la fiesta se había acabado. Cuatro jóvenes de veintipocos años aguardaban dentro del coche con caras de circunstancias tras haber sido inmovilizado su vehículo después de que el conductor diera positivo en la prueba de alcohol. «Somos de Jaén, hemos venido a la zurra» y  se han ido con cuatro puntos menos en el carné y una multa de 600 euros, que se puede reducir a la mitad por pronto pago. El joven que dio positivo, de 22 años, resignado y «desanimado» hace callar a otro compañero de farra visiblemente enfadado con la Guardia Civil de Tráfico por hacer soplar a su amigo. Más adelante, detenidos en el arcén, hay otros coches cuyos conductores se encuentran en la misma situación. No quieren hablar, sólo que pase el tiempo deprisa para someterse a otra prueba y poder continuar viaje si ya dan negativo en alcohol.
No es el caso de Laura, una joven de 20 años que sus amigos sacaron de la cama para que fuera a buscarlos con el coche a Ciudad Real y llevarlos a sus casas. «No bebo. Salí con mis amigos, regresé a mi casa y he vuelto porque me han llamado», cuenta Laura poco antes de soplar. El resultado es el que esperaba: negativo. «Trabajo en una autoescuela y estamos muy concienciados», dice sonriendo.
A las siete y media de la mañana «salían en manadas» de Ciudad    Real con «los Whatsapp a tope», señala uno de los agentes del equipo de atestados. Pero los mensajes no llegaron a Carolina, de 22 años, ni a sus amigas. Ha dado positivo y no se lo puede creer. «Llevó desde las cuatro y media de la madrugada sin beber".

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