sábado, 10 de diciembre de 2016

Porteros y conserjes

TRATAR CON LOS VECINOS

Es evidente que la cercanía de nuestro trabajo con una gran variedad de "las distintas personalidades" de cada uno de los vecinos, no obliga a tener una psicología de trato que puede ser mortal para aquellos que no lleven años trabajando para una comunidad y tengan un conocimiento profundo de cada uno de los vecinos fruto de la experiencia acumulada con el paso de los años.

Fruto de esa experiencia los "viejos lobos de mar" de las porterías son los únicos que están preparados para poder afrontar las distintas "tormentas" que en cualquier momento puedan presentarse en el desarrollo de su trabajo y que no se aprende en ninguna Universidad.

De todas formas, para cualquier nuevo portero o conserje que lleve menos de 3 años trabajando en este puesto le recomiendo que se lea lo que explicó a continuación, fruto de la experiencia del que aquí suscribe para que al menos le dure el trabajo lo máximo posible sin que le cueste la separación, baja laboral o el paro de larga duración.

De lo que se trata en realidad intentar no engrosar la lista de vecinos "ADVERSOS" para que no pasen de los 3/5 en la próxima Junta de la Comunidad.

En primer lugar habría que tener en cuenta los distintos tipos de vecinos:

  1. Los de difícil trato.

Estos son los más peligrosos por la sencilla razón de que no son catalogables y por lo tanto aunque parezcan los mas inofensivos en cualquier momento te la pueden jugar pasando a ser de cualquier de las siguientes tipologías y por lo tanto el trato con ellos para acertar no se rige por ninguna regla.

Generalmente tienen temperamento variable según el día. No sabemos si esto es debido a problemas familiares, laborales o del tiempo que haga. No vamos a entrar en esa cuestión, pues suelen ser bipolares y eso es asunto de psiquiatras.

Unos veces te dan las "Buenos días", otras no, otras responden, otras no. Unas veces se enrollan, otras no… es decir, con ellos lo mejor es no mostrarte ni demasiado a mable, ni mostrar demasiado ignorancia. Un equilibrio entre las dos cosas no vaya a ser que se mosqueen y pasen a ser de los que se pasen a los "ADVERSOS"

En este caso lo mejor es aplicar la filosofía china de los juncos que según de donde venga el viento doblarte para un lado o para otro para que no te partas.

  1. El quejica crónico.

Este tipo de vecino, aunque parezca peligroso no lo es tanto. Si siempre está quejándose: que si no has limpiado bien el suelo, que donde estabas, que si porque el ascensos hace ruido, etc…. Pues bien este tipo de vecino suelen tener un problema egocentrismo y al querer tener cierto protagonismo dentro de la comunidad y ser tu el único al que pueden mandar tiene siempre que buscar debajo de las piedras para poderse hacerse notar, porque saben que tú nunca le vas ha llevar la contraria.

La ventaja radica de que ellos te hacen estos comentarios a ti directamente y no son como otro tipo de vecinos que poniéndote buena cara después hablan mal a tus espaldas creando una situación que por tu desconocimientos no podrás defender. (Tipo Chismoso)

A este tipo de personas y por regla general te aconsejo que no les des la razón como a los locos, posiblemente no se comprende ni él mismo como para que se de cuenta que le estas tomando el pelo con una falsa razón. Lo mejor es decirle que te explique mejor cual es el problema y decirle que vas a intentar solucionarlo

  1. El chismoso "el corre ve y diles"

Este tipo de vecino puede ser muy peligroso. Se deleitan en hablar a tus espaldas ye intentar captar adeptos para ponerlos contra ti. No cejará en utilizar los mas variados trucos para dejarte mal y tenr argumentos para desprestigiarte. Desde tirar colillas o cualquier cosa en las escaleras o el portal, decir que te ha visto durmiendo o lo que sea.

Generalmente este tipo de personas tiene una personalidad muy retorcida en la que te ponen buena cara por un lado y hablan mal de ti por otro, es decir son unos hipócritas.

La forma de hacer frente a este tipo de vecinos y contrarrestar sus manipulaciones es no tomarte de forma personal sus chismes y mentiras y tener en cuenta que los demás vecinos suelen conocerles y hacen que los que les caen mal ellos terminen estado más a tu favor. De todas formas nunca es bueno que tener este tipo de vecino en tu comunidad.

  1. Lo irascibles.

Estos vecinos no se suelen dar generalmente, pero te puede tocar uno de estas características. Suelen querer crear conflictos al al acusar, atacar, y humillar.

La forma de tratar a estos vecinos es por supuesto manteniendo la calma y tratarlos con educación. Ten en cuenta de que ellos siempre tienen la ventaja de que una falta de respeto por tu parte (según se recoge en los estatutos de empleados de fincas urbanas ) te puede suponerte una falta grave y no te interesa aunque tengas la razón y en caso de que este tipo de situaciones se reproduzcan ponlo en conocimiento del presidente de la comunidad.

PAUTAS GENERALES ASEGUIR.

  1. Escuchar

El paso número uno para mantener una conversación con cualquier vecino de cualquier tipología. Escucharlo nos va ha permitir poder analizar aunque sea después lo que nos está diciendo y no meter la pata después. Si no prestamos atención a lo que dice alguien en un pico de ira transitoria y después nos pide que demos opinión, nuestro despiste sólo incrementará su enfado.

2. Mantener la calma

Cuando nos encontramos en una situación con alta carga emocional es complicado no dejarnos llevar por el calor del momento y saltar. A nosotros no nos interesa llegar a esa situación pues nuestra situación se desarrolla en un ambiente laboral ante una persona que se supone es un superior. Controlar la respiración con inspiraciones lentas y profundas o contar interiormente hasta diez –o cien si fuese necesario– nos ayudará a no acabar igual de nerviosos que la otra persona.

3. No juzgues

Normalmente no tenemos ni idea de si le pasa algo en su vida personal que hace que pierda los nervios con facilidad. Intenta ser comprensivo y entender el trasfondo de su estado de ánimo de esa persona sin tacharla directamente de enajenada.

4. Sé respetuoso

Independientemente de cómo te esté tratando la otra persona (dentro de unos límites, claro) "mostrar desprecio nunca te ayudará a resolver la situación de manera productiva" .

5. Busca el motivo oculto de su comportamiento

Pregúntate qué es lo que esta persona está tratando de ganar –o de evitar– con este momento de histeria. Quizás su actuación no intente más que llevarte al despiste.

Busca cómplices que te ayuden

Probablemente haya otras personas presentes en el espectáculo: encuentra en ellos aliados que puedan ayudarte.

7. No le recrimines su comportamiento

El vecino siempre se va a creer con derecho a regañarte Si alguien está molesto, se pone nervioso y no es capaz de calmarle, que le repitas que se le está yendo de las manos es contraproducente y sólo hará que su enfado aumente. Ahora, además, se sentirá humillado, y será por tu culpa.

8. No le des la razón como a los locos

Decirle 'lo entiendo', por lo general, sólo empeora las cosas. Probablemente no se comprende ni él mismo como para que le tomes el pelo con una falsa empatía. Mucho mejor ampliar información con un 'explícame más para que pueda entender mejor'. Mientras argumenta, de paso, puede que relaje los ánimos.

9. Evita sonreír

Si pones una sonrisa puede parecer que te estás burlando de la persona. El humor a veces puede relajar el ambiente, pero según con quién estés hablando y qué tipo de comentarios hagas, puede complicar más la situación.

10. No te pongas a la defensiva

Cuando alguien nos está atacando verbalmente diciéndonos cosas desagradables o que no son ciertas es muy difícil controlarnos, pero si te pones a su nivel entrarás en un bucle sin fin. No te lo tomes como algo personal, recuerda que el drama no va contigo.

11. No respondas con ira

Subir el tono de voz, señalar a la otra persona con el dedo o responder irrespetuosamente sólo añade más leña al fuego. "Usa un tono de voz bajo y tranquilo, incluso monótono" recomienda la psicóloga.

12. Mantén las distancias

En momentos agresivos y violentos, aunque sea verbalmente, es mejor no estar demasiado cerca de la otra persona por si el enfado se le va literalmente de las manos. Tratar de calmarla poniendo tu brazo sobre el suyo tampoco es buena idea. Cuando alguien ya está molesto es mejor evitar el contacto físico ya que podría ser mal interpretado.

13. Evita el "lo siento"

Aunque puedas ser el responsable del motivo de su enfado, desde luego no lo eres de su comportamiento. Asumir directamente la culpa con un 'ahora mismo lo arreglo' cuando la otra persona ya ha perdido los nervios puede llevar a que acabe siendo algo personal. Mantén la calma y espera a que se le pase. En esta ocasión, el victimismo no te va a salvar.

14. Establece unos límites

Mantén la calma, deja hablar, entiende su enfado… Pero no te dejes pisotear. Cuando nos enfrentamos a una persona demasiado nerviosa hay que hacerle ver que no puede pasarse de la raya, eso sí, con toda la educación y tranquilidad que podamos. Incluir un 'por favor, no me hable de esa manera' te vendrá de perlas.

15. Después de la tormenta; descarga la tensión

Hablar con alguien te ayudará a deshacerte del estrés acumulado tras la discusión. Puedes deshacerte de la adrenalina acumulada yendo a dar un paseo, a correr o saliendo a cenar algo. No dejes que las emociones se acumulen en tu cuerpo o acabarás siendo tú quien tenga un brote de ira a la mínima.

                                      Almarcha.

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