martes, 10 de enero de 2017

SAN CARLOS DE VALLE

Los vecinos de San Carlos del Valle declaran la guerra al cura, tras negarse a dar la comunión a una vecina

Los vecinos de San Carlos del Valle han declarado la guerra al párroco, que después de diez años de trayectoria en esta pequeña localidad de poco más de 1.000 habitantes, se quedó solo este domingo en la iglesia mientras oficiaba la misa. El detonante fue la negativa a dar la comunión a una familia “pudiente” de la localidad que ha dejado de dar donativos a la Iglesia por desavenencias con el mismo sacerdote, que ha cosechado “muchos enemigos” entre vecinos a nivel particular, asociaciones, hermandades y hasta con el Ayuntamiento, según explicó a Lanza el alcalde de la localidad, José Torres.

Torres lamentó lo ocurrido en la misa de las doce de este domingo, en la que participaron entre 50 y 60 personas, muchos de ellos niños que están en la fase preparatoria para recibir el sacramento de la Comunión. Torres explicó que fue entonces cuando “Don Miguel se negó a dar la comunión a una vecina de la localidad” y seguidamente “más de 40 personas salieron de la iglesia en señal de protesta”. Según el primer edil, “no es la primera vez que niega la comunión”, aunque en esta ocasión “supuso la gota que colmó el vaso”.

Lo cierto es que, a pesar de los diez años que lleva el sacerdote en San Carlos del Valle, “el enfrentamiento con los vecinos ha ido en aumento en los últimos tiempos”. El propio Ayuntamiento ha tenido conflictos con el sacerdote por la gestión de una ermita, pese a que el alcalde destacó que “nuestro ánimo siempre es de colaboración”, y por ello han pintado la sacristía y la sala donde dan los niños la catequesis. Asimismo, ni la reciente Navidad ha traído tranquilidad y sosiego, pues el sacerdote, originario de Tomelloso, al parecer puso “pegas” hasta por un árbol de Navidad que “estorbaba” en la calle.

Menos feligreses

El primer edil expresó que “San Carlos del Valle es un pueblo pequeño, bonito, tranquilo, hospitalario y de gente trabajadora”, además de “religioso”, pese a que cada vez “la parroquia tiene menos donativos y hay menos feligreses”. Sin saber qué ocurrirá en la misa del próximo domingo, José Torres reclamó al Obispado de Ciudad Real que “tome una decisión” y “ponga solución” al conflicto. No es la primera vez que el alcalde recurre a la máxima autoridad eclesiástica en la provincia, pero Torres recalcó que la situación ha llegado a una situación “insostenible”. Por su parte, el Obispado de Ciudad Real decidió de momento no hacer declaraciones al respecto

 

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