domingo, 12 de abril de 2015

Casi 3.000 muertos se sacan al año de los nichos porque sus familias no pagan la renovación

Los cementerios madrileños incineraron 2.840 cuerpos en 2012 que no habían sido reclamados por sus familiares después de caducar la concesión del nicho. El nicho tiene un periodo de validez de 10 años. Pasado ese plazo, la familia debe renovar el pago, pero en el 69% de los casos no lo hacen. Los expertos lo achacan a razones económicas (renovarlo cuesta 929 euros), pero también al olvido de las familias y al cambio cultural hacia la muerte. ECO Actividad social ¿QUÉ ES ESTO? 32% 2 0 46 6 0 MARIO TOLEDO 31.10.2013@_MarioToledo Otras imágenes 4 Fotos Si usted tiene un familiar enterrado en un nicho, tenga en cuenta que el derecho de enterramiento tiene fecha de caducidad. Al pasar diez años desde que el cuerpo se introduce en la cavidad, los familiares tienen que renovar el pago si quieren seguir utilizando el espacio. Sin embargo, la gran mayoría de personas deja pasar este plazo sin reclamar los restos del fallecido. En unos casos para ahorrarse el pago de una nueva concesión (929 euros, según las tarifas municipales de Madrid), pero también porque la familia se olvida o por los cambios culturales respecto a la muerte. En 2012, un total de 2.840 cuerpos fueron sacados de los nichos al agotarse la concesión sin que su familia los reclamara (el 69% de los 4.116 que vencieron ese año), según la Empresa Mixta de Servicios Funerarios de Madrid. Todos esos restos acabaron incinerados y esparcidos en un cenicero común. Cuando va a vencer el plazo, se le comunica al familiar mediante cartas y en el BOCMLas unidades de enterramiento (nichos, sepulturas o columbarios) son concesiones administrativas, por las cuales hay que pagar para tener derecho de ocupación. En el caso de las tumbas en el suelo o los columbarios para las cenizas, el título tiene una validez de 99 años. Sin embargo, en los nichos lo más habitual es que se conceda por un plazo de diez años. Pasado ese tiempo, el titular del derecho (generalmente, un familiar del fallecido) debe renovarlo si quiere mantener allí los restos, según refleja el Reglamento de Cementerios de Madrid. También puede pedir que se saque el cuerpo de allí para llevarlo a otra sepultura. Sin embargo, los cementerios madrileños se han encontrado con que la mayoría de familiares se desentiende de sus difuntos. "Cuando va a vencer el plazo, se le comunica al titular del derecho mediante una carta a su domicilio. Si no contesta, se le envía una segunda carta certificada. Además, se publican los nombres en dos diarios de tirada nacional, en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid y en los tablones de las juntas de distrito. Si después de todos estos pasos, no se les localiza, se procede a la exhumación y los restos son incinerados y llevados al cenicero común", explica el gerente de la empresa funeraria madrileña, Baltasar Baladrón. Una sepultura cuesta 5.581 euros; un nicho, 929 euros Este elevado porcentaje de cuerpos sin reclamar se debe, en gran parte, a motivos económicos. "Pasados los años, mucha gente decide no pagar la renovación y emplear ese dinero en cosas que consideren más urgentes", apunta Baladrón. Un nicho a 10 años cuesta 929 euros; y si se quiere alargar su periodo de validez hasta los 99 años hay que abonar 2.432 euros. Meter sus cenizas en un columbario es más barato (296,88 euros), mientras que enterrarlo en una sepultura sube hasta los 5.581 euros, según las tarifas municipales. Estas dos últimas opciones tienen una validez de 99 años. Proliferan las ceremonias laicas y los homenajes más festivos que dramáticosAunque el dinero no es la única razón. Según apuntan fuentes de la funeraria, "influyen otros factores, como que la familia se olvide de que el difunto está allí enterrado, que se cambien de domicilio y no se les encuentre, que las familias al cabo del tiempo se desestructuran o simplemente por el cambio cultural y religioso hacia la muerte". Este cambio cultural también está provocando una modificación de las costumbres funerarias: no solo aumenta la incineración (un 2% más cada año), sino que también proliferan las ceremonias laicas y los homenajes póstumos con ambiente más festivo que dramático. Estos días los cementerios madrileños esperan recibir casi un millón de visitas con motivo del Día de Todos los Santos. La EMT ha reforzado la flota de autobuses que dan servicio a los 22 camposantos de la capital, con un 70% más de vehículos. El día 1 de noviembre, la ampliación de buses será del 100% en las líneas que van a La Almudena (110), al cementerio Sur de Carabanchel (108 y servicio especial desde Plaza Elíptica), al de Fuencarral (servicio desde Plaza de Castilla) y al de San Isidro (25). El refuerzo se mantendrá hasta el domingo 3 de noviembre. Deterioro en el cementerio de La Almudena Por otro lado, las personas que lleguen al cementerio de la Almudena (donde hay unos cuatro millones de difuntos) notarán una sensación de abandono y dejadez en algunos puntos del recinto. Los nichos de la meseta central están apuntalados y envueltos en andamios, debido a unas obras de rehabilitación que nunca llegan a finalizarse. "Con esos nichos tenemos un problema, porque estaban reservados para niños y son más pequeños de lo normal; pero ahora la legislación nos obliga a hacerlos más grandes y eso requiere mucha inversión", afirman en la empresa funeraria municipal. Además, muchas de las tumbas están deterioradas (algunas, incluso, están abiertas), los caminos entre las lápidas están embarrados y el suelo de todo el recinto está repleto de esculturas derribadas.

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