lunes, 6 de abril de 2015

BANKIA

La asombrosa inspección de Hacienda de las 'tarjetas B'

Revisaron un año antes del escándalo la cuenta
Cuanto más profundiza el juez del caso Bankia en el escándalo de las llamadas tarjetas B de Caja Madrid, más contradicciones, chapuzas y misterio. Entre los voluminosos archivos aportados por Bankia a la causa, figuran las inspecciones de la Agencia Tributaria a las cuentas de Caja Madrid de los años 2004, 2005 y 2006, que fueron cerradas -ojo a la fecha- el 16 de mayo de 2013. Ese día, representantes de la Agencia Tributaria acordaron con los de Bankia y de la Fundación Caja Madrid, -herederos fiscales de la entidad presidida por Miguel Blesa- que, entre otras, se había acumulado una deuda con Hacienda en la llamada línea contable 619202 Gastos de Órganos de Gobierno. 
Es la partida en la que se contabilizaban única y exclusivamente los gastos de las tarjetas que Blesa repartió en la pasada década a 65 miembros del consejo de administración y de la comisión de control para lo que quisieran. Se gastaron hasta 7,2 millones en todo tipo de establecimientos, desde restaurantes y farmacias a discotecas y talleres de chapa y pintura. Blesa no les pedía justificante, pero sí confiaba con ello en que no cuestionaran su gestión ya fueran del PP, PSOE, patronal o sindicatos. 
El primer misterio es por qué no rechazaron el 100% si no había justificación en ningún gasto
El segundo misterio es por qué no pidieron entonces explicaciones sobre qué retenciones se había practicado por IRPF a los que habían obtenido ingresos sin control, vía tarjeta
En aquel mayo de 2013, los inspectores de Hacienda revisaron junto a los de Bankia esta cuenta -es decir, las tarjetas, porque no había otra cosa en ella- y acordaron que había 91.833 euros sin justificación con cargo a 2004 y, por tanto, indeducibles en el Impuesto de Sociedades como gasto de empresa. Esta cifra representa el 20% del medio millón que estos consejeros se gastaron ese año. En 2006, rechazaron 237.088, el 33% de lo fundido ese año por este colectivo tarjetero, que no incluye a los altos ejecutivos.
El primer misterio es por qué no rechazaron el 100% si, como han dejado claro todos los protagonistas en la Audiencia Nacional, no había justificación en ningún gasto. Los inspectores no pudieron ver factura alguna de nadie y, por tanto, según asegura al juez uno de los beneficiarios de la tarjeta, nada menos que el ex secretario de Estado de Hacienda, Estanislao Rodríguez-Ponga, ni un sólo gasto podía deducirse del Impuesto de Sociedades, sino que debía ser pagado a Hacienda a través del IRPF de los usuarios. 
Segundo misterio es por qué no pidieron entonces explicaciones a la representante de Bankia aquel día de mayo de 2013 allí presente y firmante del acta de conformidad, Patricia Gutiérrez, y a los de la Fundación Caja Madrid sobre qué retenciones se había practicado por IRPF a los que habían obtenido tales ingresos sin control, vía tarjeta. ¿Por qué el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro y el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri dijeron que no sabían de estas tarjetas hasta un año después? ¿Se lo callaron todos sus subordinados firmantes del acta de Inspección? 'Ni en asesoría fiscal ni en otros departamentos había nadie que tuviera la fotografía completa de las tarjetas como se tiene ahora', disculpan en Bankia

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